Antes de descubrir esto, yo era la mujer que se probaba tres outfits cada mañana porque ninguno le quedaba como antes.
La que se tomaba fotos solo de los hombros para arriba.
La que le decía a su esposo "no me abraces por la cintura."
Cada mañana era lo mismo: sonaba la alarma, iba al baño, y ahí estaba — la cara hinchada, los ojos como si hubiera llorado toda la noche, la panza inflada como de 4 meses.
Y yo hacía TODO bien.
Contaba calorías. Caminaba mis 10,000 pasos. Tomaba agua con limón en ayunas como decían en TikTok.
Nada.
Mi doctora me mandó exámenes. Salieron "normales." Me dijo que bajara de peso y manejara el estrés.
¿Manejar el estrés? Señora, tengo dos hijos, un trabajo de tiempo completo y una suegra. El estrés me maneja a mí.
Después de la tercera vez que salí del consultorio igual que entré, empecé a pensar lo que muchas pensamos y nunca decimos: